miércoles, diciembre 14, 2005

De repente, el deseo de destuir.

Leía una historia de Europa en el siglo XIX, y llegó la Revolución Industrial. Europa se lleno de máquinas, vías de tren. Ciudades superpobladas. Niños trabajando catorce horas al día en fábricas. El cielo negro por el humo del carbón. Y bancos, y acciones, el nacimiento del capitalismo.

Y sentí la necesidad de destruir todo eso. De volver a un mundo de caminos, bosques, caballos, manuscritos, mármol. No sé si mejor, pero más puro, más bello.

En lugar de eso, seguí leyendo, sentado en el autobús, y llegué a la torre negra, a servir a la máquina, a alimentar la caldera del capitalismo con factorizaciones de Cholesky. A, en un descanso, teclear en una máquina para escribir esto.

2 comentarios:

anag dijo...

vaya

BLACK STAR dijo...

HOLA, ESO ES INEVITABLE, AL PARECER SOLO CAMBIO LA APARIENCIA PERO LA ESCENCIA ES LA MISMA, AVECES PEINSO QUE ES MAS CRUEL QUE EN SUS INICIOS...

SOLO VINE A DESEARTE UN FELIZ 2006, QUE ESTE LLENO DE COSAS LINDAS Y DE MUCHAS BENDICIONES, UN BESO.