martes, agosto 09, 2005

Leo "De la Naturaleza de los Dioses", de Cicerón.

A menudo desearía poder creer en dioses. Entes perfectos que gobiernan el mundo, que vigilan y cuidan. Sentir un propósito, un plan.
Me siento pequeño, insignificante, sin poder para alterar nada. Y aparece esa necesidad de un poder superior, de voluntades más allá de quantos y probabilidades.
Y querría acudir a un templo, orar frente a la estatua de la diosa o el dios que eligiera, hacer sacrificios, rogar. Sentir que al menos, ya que yo no puedo cambiar nada, ellos podrían.

3 comentarios:

O.k.,o.k.! dijo...

Creo que necesito repasar mis clásicos.

¿No se trata de una cosmogonía? O quizá lo confunda con algún otro básico que leí a la vez... Cuando llegue a casa miro si es lo que pienso ;D

O.k.,o.k.! dijo...

Pensándolo bien, no. La imagen que me venía a la cabeza al leer el título es de un estilo más griego, enumerativo más que descriptivo.

Lo dicho, empiezo a confundir los pilares de mis estudios. Ya tengo un motivo más para emprender la relectura que tanto me apetecía :D

O.k.,o.k.! dijo...

Ya callo ;)

Acabo de darme cuenta que estaba pensando en la Teogonía de Hesiodo.

So shameful...